Entrevista del Movimiento Soka Gakkai

1. Desde cuándo existe el movimiento Soka Gakkai?

La Soka Gakkai fue fundada en 1930 en Japón por un educador, Tsunesaburo Makiguchi. Cuando se fundó, se llamó Soka Kyoiku Gakkai (“Asociación para la Educación de Valores”). La idea de T. Makiguchi era proporcionar a los niños una educación que les permitiera crear valores positivos en sus vidas y en la sociedad. Después de la guerra, Josei Toda, discípulo y estrecho colaborador de T. Makiguchi, reconstruyó el movimiento que había sido destruido durante la guerra y cambió su nombre por el de Soka Gakkai (“Asociación para la Creación de Valores”). Estaba convencido de que el sistema filosófico de su maestro no se refería sólo a la educación, sino a todos los ámbitos de la sociedad. Los valores en los que se basa el movimiento son los de las enseñanzas del monje reformista budista Nichiren (siglo XIII). Para T. Makiguchi, el ser humano es un creador de valores y sus acciones están encaminadas a la búsqueda de la felicidad individual y colectiva. Encontró en la práctica del budismo de Nichiren el método más significativo para el ser humano y la sociedad.
En Francia, el movimiento Soka existe desde 1961. En 1963, se nombró un director del movimiento en la persona del Dr. Yamazaki, también responsable de Europa. El primer centro budista fue el pequeño piso del Dr. Yamazaki, y en 1965 se alquiló una modesta habitación en Neuilly. Desde 1969, el centro oficial se encuentra en Sceaux, cerca de París.
Con el desarrollo de Francia y Europa, se abrió un centro europeo en Trets, cerca de Marsella, en 1975. Hoy en día, también tenemos un centro regional en Nantes y, desde 2014, un centro budista en París, en el distrito 14.

2. Cuál es la historia de este movimiento?

La historia de la Soka Gakkai comienza con el monje budista Nichiren (1222-1282), que vivió en el Japón del siglo XIII. Nichiren fue un maestro espiritual del linaje del Sutra del Loto, una de las principales enseñanzas del budismo mahayana que predicó el histórico Buda Shakyamuni durante la última parte de su vida. En la época de Nichiren, Japón atravesaba tiempos especialmente difíciles, marcados por las catástrofes naturales, las luchas internas entre los clanes gobernantes (gobierno militar-samurai) y el constante peligro de invasión por parte del Imperio Mongol.
Existían varias escuelas budistas y cada una, apoyada por el gobierno, rezaba a su manera para acabar con las calamidades que afligían al país. Nichiren, tras un estudio exhaustivo de todas las enseñanzas budistas, llegó a la conclusión de que estas escuelas se habían alejado gradualmente de la intención del Buda y de su deseo de que los seres humanos alcanzaran el mismo estado que él, es decir, la budeidad. Para Nichiren, la sociedad sólo podía salir del estancamiento revitalizando a cada individuo dentro de ella, no rezando a deidades y budas trascendentales y esperando una ayuda externa de ellos.

3. Cuál es la filosofía del movimiento Soka?

Para comprender la filosofía del movimiento Soka y sus valores, es interesante analizar la vida de su fundador, T. Makiguchi, y el espíritu que lo animaba. Este espíritu está en línea directa con el Sutra del Loto y Nichiren, y se ha transmitido a sus sucesores, Josei Toda y Daisaku Ikeda. También es el espíritu que anima los corazones de los practicantes de la Soka Gakkai de todo el mundo en la actualidad.
Tsunesaburo Makiguchi (1871-1944) fue profesor y director de escuelas primarias. Fue un destacado filósofo y pedagogo. Tenía un gran interés por la condición humana y su preocupación fue siempre la felicidad y el bienestar de sus alumnos y de todos los seres humanos. El Japón de la primera mitad del siglo XX estaba en plena transformación y dominado por un fuerte nacionalismo. T. Makiguchi sufría por el hecho de que los jóvenes eran educados sólo para convertirse en siervos obedientes del Estado, mientras que para él el propósito de la educación era dar a los niños los medios para ser felices en sus vidas – pero no sólo en el futuro, el niño debe ser feliz ahora, en su familia y en su escuela. Escribió dos libros para expresar su pensamiento: “La geografía de la vida humana” y “La educación para una vida que crea valores”. T. Makiguchi creía que, basándose en la filosofía occidental, los tres valores necesarios para ser feliz eran: lo bello, lo bueno y lo verdadero. Sin embargo, añadió una condición importante: un valor que se ha traducido como “ganancia”, es decir, o beneficio concreto para la propia vida. No necesariamente de carácter pecuniario, sino en el sentido de “satisfacción de necesidades”. Para él, era importante crear valores (por definición positivos) que pudieran satisfacer concretamente las necesidades de los seres humanos. El mayor “Bien” para él era actuar para que cada individuo pudiera vivir decentemente y experimentar la verdadera felicidad. Pero no una felicidad egoísta. La propia felicidad va de la mano de la de la sociedad en la que se vive, lo que corresponde al valor filosófico del “bien”. Por ejemplo, a la hora de elegir un trabajo, los criterios pueden ser: un buen trabajo (que me guste y que corresponda a mi ética), un buen trabajo (que sea útil, al servicio de la sociedad) y que me permita ganarme la vida.
Estos criterios de felicidad son importantes para todos y al mismo tiempo contribuyen al entorno social. Dado que la sociedad está formada por un grupo de individuos, cuantas más personas felices haya con estas virtudes, más armoniosa y próspera será la sociedad. Por ello, para T. Makiguchi es importante que la educación lleve a los seres humanos a desarrollar la sabiduría, la fuerza vital, la resiliencia, la compasión, etc., todas ellas virtudes inherentes a la sociedad. – Para T. Makiguchi, es importante, por tanto, que la educación lleve al ser humano a desarrollar la sabiduría, la fuerza vital, la resiliencia, la compasión, etc., todas ellas virtudes inherentes a la vida y que permiten a las personas llevar una vida que, a pesar de las dificultades de la misma, crea valores para sí mismo y para los demás.
Como profesor, T. Makiguchi puso en práctica este principio alentando a los niños no sólo a adquirir conocimientos, sino también a desarrollar la sabiduría y la energía necesarias para afrontar y transformar las dificultades en valores positivos para sí mismos y para los demás. Desarrollar hombres y mujeres de bien que contribuyan a su propia felicidad y a la de los demás. En sus últimos años, fue en su papel de reformador religioso donde se demostró más claramente su dedicación a esta causa. Estaba convencido de que, desarrollando una gran fuerza espiritual, los seres humanos tenían la capacidad de transformar sus vidas.
En 1928, T. Makiguchi conoció a un director de escuela que practicaba el budismo de Nichiren, una rama del budismo entonces poco conocida en Japón. Se dio cuenta de que los principios filosóficos y la práctica de este budismo se correspondían totalmente con su propio pensamiento y teoría de los valores. La filosofía de Nichiren hace hincapié en la acción concreta en la sociedad destinada a revitalizar y desarrollar la fuerza interior de cada individuo.
En la vida de T. Makiguchi apareció una figura importante en la historia de la Soka Gakkai: Josei Toda. Este joven maestro admiraba a T. Makiguchi y su pensamiento, y se convirtió en su estrecho colaborador y partidario. Su relación ilustra un principio fundamental en el budismo, que consiste en el despertar a la ley (Dharma) a través de la profunda relación de maestro y discípulo.
A medida que profundizaba en su práctica budista, T. Makiguchi se dio cuenta de que era un medio eficaz para crear los valores de belleza, bondad y ganancia que había teorizado. A partir de ese momento, apoyado por su joven discípulo, se comprometió firmemente a dar a conocer esta enseñanza, con el fin de proporcionar a todo el mundo los medios para revolucionar su propia vida, y así transformar la sociedad.
En 1930, junto con su asistente y discípulo J. Toda, creó una asociación para poner en práctica sus ideas. Al principio, su objetivo era cambiar la educación, ya que ellos mismos eran profesores. Su convicción era que todo comenzaba con una educación que permitiera a los futuros actores de la sociedad crear valores en ella para ser felices personalmente y actuar por el bienestar de la sociedad. Esta primera asociación se llama Soka Kyoiku Gakkai (“Asociación para la Educación Creadora de Valores”), y su objetivo es promover las teorías educativas humanistas de T. Makiguchi.
En los años siguientes se orientó hacia una visión más amplia y desarrolló la convicción de que esta filosofía concierne a toda la sociedad, más allá del único ámbito de la educación. Viajó por todo Japón enseñando y animando a la gente a crear valores en sus vidas basados en el budismo, y a construir una felicidad indestructible.
Este fue el inicio de lo que ha sido la principal actividad del movimiento hasta la actualidad: las reuniones de debate por barrios. Para T. Makiguchi, al igual que para Nichiren, el valor de una religión se basa en tres criterios: la prueba literal (los textos), la razón (la enseñanza impartida es razonable, lógica, no se opone al sentido común) y la prueba fáctica (los resultados concretos), siendo la tercera la más importante.
Podemos especular sobre la protección o la fuerza de tal o cual deidad o Dios, los textos pueden ser bellos y convincentes, pero lo importante son los resultados: ¿he cambiado concretamente mi vida? ¿Soy feliz? Este pragmatismo siempre ha sido fundamental para Nichiren y sus discípulos. Por eso, incluso ahora, algunos detractores, budistas de otras escuelas o no, dicen que la Soka Gakkai no está realmente en la tradición budista porque enseña que se puede practicar para resolver problemas materiales como encontrar trabajo, tener dinero, recuperar la salud, etc., mientras que, según ellos, el budismo debe consistir, en cambio, en aniquilar los deseos y aspirar sólo a la budeidad. Pero como dijo J. Toda, un sistema filosófico que niega los apegos o los deseos no es razonable. En el mahayana, y especialmente en el budismo de Nichiren, no se trata de eliminar los deseos para alcanzar la felicidad absoluta, sino de trascenderlos con las propias fuerzas y hacer de ellos una oportunidad para crear valores y desarrollar virtudes positivas que contribuyan a la felicidad.

La práctica hace aflorar la sabiduría y la fuerza vital necesarias para resolver nuestros problemas.
Nichiren nos dice que hay tres tipos de tesoros para un ser humano: el tesoro del cuerpo (la salud), el tesoro del granero (lo suficiente para vivir) y el tesoro del corazón (la fuerza interior o la budeidad). Lo más importante es desarrollar el tesoro del corazón y luego vendrán los otros dos.
Vemos que, efectivamente, lo más importante es alcanzar la felicidad absoluta o la budeidad, pero que las necesidades diarias son necesarias. Para muchos no vivimos en monasterios o en lo alto del Himalaya, sino en las situaciones concretas de la vida moderna.
Muchos comienzan a practicar para resolver problemas concretos y, en el proceso, desarrollan su fuerza interior y fortalecen su budeidad. Las dificultades y los deseos se convierten en medios oportunos para desarrollar la propia Budeidad, donde el mero hecho de estar vivo es una felicidad en sí mismo.

Con el desarrollo de la Soka Gakkai, las acciones de T. Makiguchi se vieron obstaculizadas por la oposición del gobierno. En 1939, éste promulgó una ley para la reagrupación de todas las corrientes religiosas bajo la bandera del sintoísmo y el culto al emperador. Consciente de que el budismo de Nichiren corría el riesgo de desaparecer, T. Makiguchi, junto con J. Toda, se opuso a esta decisión, continuando la transmisión de este budismo en el corazón del pueblo.

Para llevar a cabo acciones concretas, viajó por todo Japón para enseñar y animar a la gente a crear valores en sus vidas y a forjar una felicidad indestructible. Este fue el comienzo de lo que ha sido la actividad principal del movimiento hasta la actualidad, reunir a 10 o 15 personas a nivel local en pequeñas reuniones por barrios para compartir experiencias concretas de los beneficios obtenidos a través de la fe y la práctica. Para él, como para Nichiren, el valor de una religión se basa en tres criterios: la prueba literal (los textos), la razón (la enseñanza impartida es razonable, lógica, no se opone al sentido común), la prueba fáctica (resultados concretos).

En 1939, actuando bajo la bandera del sintoísmo, la religión estatal, el gobierno promulgó una ley para agrupar todas las corrientes religiosas bajo esta religión estatal. Al darse cuenta de que el budismo de Nichiren corría peligro de desaparecer, él y J. Toda se opusieron a esta decisión y continuaron transmitiendo incansablemente este budismo al corazón del pueblo.

El resultado no se hizo esperar y, tras ser presionado, fue encarcelado el 6 de julio de 1943, junto con J. Toda y otros veinte líderes de la asociación. Ante la presión, la mayoría de estos líderes renunciaron a su compromiso con la fe y sólo Makiguchi y Toda permanecieron fieles a ella. T. Makiguchi luchó con todas sus fuerzas por sus convicciones ante los repetidos interrogatorios y murió, debilitado, el 18 de noviembre de 1944 a la edad de 73 años.

Maestro y discípulo fueron separados en prisión. J. Toda continuó su lucha personal a través del estudio profundo del Sutra del Loto y de una intensa práctica budista. A través de sus incesantes esfuerzos por comprender lo que el Sutra significa por la entidad de Buda, experimentó un profundo despertar espiritual dentro de su celda. Comprende con toda su vida que el llamado Buda no es un personaje que vivió físicamente en la India, sino que es la fuerza vital que gobierna todo el universo.
“El Buda es la vida misma! Es la expresión de la vida. El Buda está en nuestra vida misma. Pero también existe fuera de nuestra vida. Él es la inmensidad de la vida cósmica”. (citado en D. Ikeda, La sabiduría del Sutra del Loto, cap. 2, Acep.)
Esta experiencia despertó a J.

Toda a su misión de transmitir ampliamente el budismo de Nichiren para establecer los fundamentos de la paz y marcó la renovación del budismo dentro del movimiento Soka.

J. Toda fue liberado de la prisión el 3 de julio de 1945, debilitado por su encarcelamiento y entristecido por la muerte de su maestro T. Makiguchi. Makiguchi, pero con un espíritu de lucha para continuar la obra de su maestro.
Al salir de la cárcel, decidió revivir la asociación en un Japón completamente destruido por la guerra. En consonancia con la creencia de su maestro de que el budismo de Nichiren afectaba a todas las esferas de la sociedad, rebautizó la asociación con el nombre de Soka Gakkai (“Asociación para la Creación de Valores”). Basándose en su experiencia espiritual en la cárcel, decidió reconstruir la asociación con la convicción de que todo ser humano puede hacer surgir la naturaleza de Buda de su vida y así obtener beneficios en la propia vida y crear una paz duradera en la sociedad. Acuñó una nueva y moderna expresión para la manifestación de la naturaleza de Buda como “revolución humana”. La única manera de transformar el mundo positivamente es a través del cambio del corazón humano. Sólo a través de un cambio profundo en la vida de cada persona, sólo a través de la conciencia de que todo ser vivo es Buda, se manifestará en la sociedad el respeto a la dignidad de la vida. Este es el reto de lo que él llama la “revolución humana”.

Este es el principio rector y el fundamento de la filosofía budista de Nichiren. También es el corazón de la labor de la Soka Gakkai. Este espíritu de Nichiren fue transmitido por T. Makiguchi a J. Toda, quien a su vez se esforzó por transmitirlo a sus sucesores.
En 1947 tuvo lugar un encuentro decisivo entre J. Toda y un joven de 19 años, Daisaku Ikeda. Impresionado por la personalidad y la convicción de J. Toda, este último se convirtió al budismo de Nichiren y decidió dedicar su vida a la realización del voto de paz del hombre que pronto consideró su maestro.
Bajo el impulso, la determinación y los esfuerzos de J. Toda y su discípulo D. Ikeda, el movimiento creció rápidamente en la sociedad japonesa y llegó a miles de personas.
J. Toda, que había reconstruido el movimiento, decidió asumir la responsabilidad de su desarrollo. Fue nombrado presidente el 3 de mayo de 1951. Bajo su liderazgo, el pensamiento y la profunda convicción de Nichiren se convirtieron en el espíritu fundador de la Soka Gakkai, una reunión de personas que desean contribuir al bienestar de la sociedad a través de su propio desarrollo y de acciones concretas. Puede decirse que J. Toda fue quien dio a la Soka Gakkai una dimensión social y cultural.
J. Toda también se opuso firmemente a las armas nucleares e hizo una declaración histórica el 8 de septiembre de 1957, un año antes de su muerte, a favor de su abolición.
Obviamente, esta reconstrucción del movimiento tras la guerra y la energía desplegada para transmitir la Ley Budista no estuvo exenta de dolores y obstáculos. Cuanto más importante es un objetivo, más obstáculos encuentra. Este principio ha demostrado ser cierto, ya que desde el inicio del movimiento hasta la actualidad, la Soka Gakkai ha tenido que enfrentar muchos ataques. Desde su salida de la cárcel, J. Toda no escatimó esfuerzos. El 16 de marzo de 1957, sintiendo que su salud declinaba, participó en una gran concentración de jóvenes durante la cual encomendó la realización de la paz mundial a los jóvenes del movimiento Soka.
Murió el 2 de abril de 1958 a la edad de 60 años. La Soka Gakkai superó el número de 750.000 familias practicantes y en 1960 su discípulo cercano, Daisaku Ikeda, fue nombrado presidente del movimiento. D. Ikeda, heredero de los dos primeros presidentes fundadores, continúa su espíritu a escala mundial.
El pensamiento de Daisaku Ikeda, al igual que el de sus predecesores, gira en torno a la idea de que la clave para una paz mundial duradera, así como para la felicidad individual, reside en una transformación en la propia vida de cada persona, y no sólo en las reformas sociales o estructurales. Esta idea se expresa en este pasaje de su obra más conocida, La revolución humana:

“Una profunda revolución en el carácter de una sola persona ayudará a cambiar el destino de una sociedad y el de toda la humanidad”.
D. Ikeda es novelista y también transmite ánimos a través de su poesía y fotografía. Sus esfuerzos están avalados por títulos honoríficos de varias universidades de todo el mundo. Desde hace años, mantiene diálogos con personas de renombre en sus ámbitos (religiosos, intelectuales, académicos, etc.) y sus diálogos por la paz se publican en varios idiomas.

Para comprender mejor la Soka Gakkai en los albores del siglo XXI, debemos considerar también su relación con la escuela religiosa nacida en el siglo XIII en torno a Nichiren y la influencia que ésta tuvo en las dificultades de la reconstrucción.
Tras la muerte de Nichiren, la Escuela del Monte Fuji se desarrolló bajo la iniciativa del discípulo cercano de Nichiren, el monje Nikko Shonin. Durante siete siglos, la escuela se desarrolló en todo Japón, con la aparición de varios templos locales, sostenidos por laicos locales según el sistema religioso danka, común a las diferentes corrientes (zen, nembutsu, etc.). Los monjes, encabezados por el gran patriarca, se encargaban de mantener vivas las enseñanzas del fundador, estudiando, practicando y organizando las ceremonias religiosas.

Cuando T. Makiguchi y J. Toda se convirtieron, se vincularon a esta escuela. Al crear la Soka Gakkai, crearon un amplio y estructurado movimiento laico con el objetivo de dar a conocer ampliamente los valores budistas en la sociedad, en contraste con los monjes que practicaban y estudiaban dentro de los templos. Para los fundadores de la Soka Gakkai, como hemos visto anteriormente, una religión debe hacer una contribución concreta a la mejora de la sociedad. Esta es la filosofía de los valores de T. Makiguchi. Podemos decir que sacaron el budismo de los templos desarrollando un “budismo comprometido”; esta dimensión de los budistas comprometidos es, aún hoy, la característica reconocida por los observadores y sociólogos de la Soka Gakkai.

El hecho de que la Soka Gakkai esté formada por laicos comprometidos con la sociedad pone en tela de juicio la “imagen epinal” de que el budismo es una filosofía, o una religión, que busca apartarse de la sociedad para desarrollar su naturaleza de Buda.

A medida que crecía el movimiento laico en torno a D. Ikeda, se organizó una “cábala” contra la Soka Gakkai, a partir de los años 80, con el fin de separar a los creyentes de D. Ikeda, y “devolverlos” al gran patriarca, el jefe del clero. Las diversas acciones destructivas (campañas de artículos de prensa difamatorios, demandas judiciales, etc.) no desanimaron a los miembros laicos que afirmaron su confianza en la Soka Gakkai y en su presidente. Como resultado, los monjes prohibieron a los creyentes acudir al templo, y en 1991, la Soka Gakkai y sus millones de miembros fueron excomulgados, ¡un hecho inédito en la historia de las religiones! Desde entonces, la Soka Gakkai se ha convertido en una escuela budista independiente.

4. Cuáles son los valores del movimiento Soka?

El valor central del movimiento Soka es el respeto a la dignidad de la vida. Todo ser humano tiene naturaleza de Buda y todos somos iguales. Si creo en mi naturaleza de Buda inherente, despierto al hecho de que está presente en todos los seres vivos, y así me respeto a mí mismo y a los demás. Una ilustración de esta forma de ser se presenta en un capítulo del Sutra del Loto, a través de la historia del bodhisattva “Nunca Despreciable” (Fukyo).
El Bodhisattva “Nunca Despreciable” se inclinó ante cada persona y dijo: “Os respeto profundamente. Nunca tendré la audacia de despreciaros o ser arrogante con vosotros, porque todos practicaréis un día el camino del Bodhisattva y alcanzaréis inevitablemente el estado de Buda”.
El budismo de Nichiren es profundamente humanista porque se dirige a todos los seres humanos sin excepción y ve en ellos un Buda en potencia.
En el humanismo occidental, del que provengo, el ser humano está en el centro, dominando todo lo demás, y el entorno está a su servicio. El humanismo budista se refiere a todos los seres vivos, porque todos los seres están dotados del potencial de la naturaleza de Buda y, por tanto, todos son dignos de respeto. Creo que este es un principio que nos permitirá crear un mundo armonioso.
El budismo de Nichiren también es humanista en contraposición a autoritario. Un gobierno, una organización religiosa debe servir a la sociedad y a su gente, y no al revés. Nichiren escribió: “El corazón de las enseñanzas de toda la vida [de Shakyamuni] es el Sutra del Loto, y el corazón de la práctica del Sutra del Loto es el capítulo Fukyo”. Cuál es el significado del profundo respeto del Bodhisattva Fukyo por los seres humanos? El verdadero significado de la venida del Buda Shakyamuni a este mundo fue ofrecer un modelo de comportamiento humano. En este sentido, el budismo de Nichiren es profundamente humanista porque hace hincapié en el ser humano y su dimensión sagrada y no en la esperanza en un ser trascendental.

La intención profunda que motiva a la Soka Gakkai es la felicidad de los seres vivos de este planeta. Apoyar a cada persona para que pueda ser más autosuficiente y feliz desarrollando recursos internos como la sabiduría, la fuerza vital y la compasión.
Daisaku Ikeda, presidente de la Soka Gakkai Internacional, ha destacado a menudo la importancia del espíritu religioso en la enseñanza de Nichiren. Escribe: “El espíritu religioso se refiere al poder espiritual interno que saca el valor del nihilismo y la esperanza de la desesperación, y es un espíritu que anima a buscar ese poder espiritual en uno mismo y en los demás, y en todos los fenómenos universales. El espíritu religioso es la creencia de que tenemos el poder dentro de nosotros para superar cualquier dificultad o estancamiento y actuar positivamente para crear nuevos valores. El espíritu religioso sirve para percibir lo eterno y lo absoluto en el ser humano, y se desea que su vida brille.
El budismo se manifiesta en el comportamiento diario con una profunda humanidad. Buda no es un dios por encima de los seres humanos, no es un ser superior. Estamos convencidos del potencial positivo inherente a todo ser humano.

5. Es el movimiento Soka internacional? Cómo está organizado y estructurado?

El movimiento Soka es efectivamente internacional, con más de 12 millones de practicantes en 192 países. Las organizaciones de los distintos países, aunque autónomas, forman una red: la Soka Gakkai Internacional (SGI), cuya sede está en Japón.
La Soka Gakkai Internacional está dirigida por Daisaku Ikeda, quien la fundó en 1975. En la actualidad, sigue transmitiendo sus comentarios sobre las enseñanzas budistas y su ánimo a los practicantes de todo el mundo como maestro budista.
En Japón, lugar de origen de este budismo, existe un organismo que corresponde a lo que podría llamarse un “consistorio”. Se trata de una entidad moral que representa al movimiento en el mundo y tiene la función de garantizar la enseñanza.
Así, en la organización de cada país, los principios, los puntos doctrinales y la comprensión de los textos de Nichiren se transmiten desde Japón. Desde el punto de vista jurídico, cada organización local tiene su propia estructura autónoma y se desarrolla de acuerdo con el país en el que existe.
En Francia, por ejemplo, tenemos nuestra propia especificidad, de acuerdo con la república laica y las leyes de 1901 y 1905. Por ello, nuestro movimiento en Francia está estructurado en tres asociaciones:
– Una asociación religiosa: ACSBN (Association cultuelle Soka du bouddhisme de Nichiren) reconocida como entidad religiosa.
– Una asociación cultural: ACSF (Association culturelle Soka de fance).
– Una asociación comercial: ACEP, que gestiona las publicaciones, entre otras cosas.
Las tres asociaciones son independientes entre sí.
Estas asociaciones también son independientes de la Soka Gakkai Internacional. La financiación de los pocos miembros permanentes de la ACSBN y de la ACSF y de los gastos relacionados con las actividades se realiza únicamente con las donaciones de los practicantes franceses (unas 20.000 personas).

La principal actividad del movimiento, de acuerdo con el espíritu mencionado anteriormente, es el diálogo y la transmisión de experiencias concretas en pequeñas reuniones que se celebran cada mes en los hogares de los practicantes. En Francia hay unos mil encuentros de este tipo. Este es el punto común de todas las organizaciones de la SGI en el mundo, desde la época de T. Makiguchi. El movimiento no es partidario de las grandes manifestaciones, aunque en cada país, como en Japón, se celebren grandes eventos culturales. Las reuniones locales de debate son encuentros de 10 a 15 personas en los que creyentes e invitados se reúnen para estudiar, dialogar y compartir sus experiencias de la práctica. La Soka Gakkai practica el budismo del pueblo, en el pueblo y para el pueblo. La reunión de debate es un encuentro de mujeres y hombres corrientes que dialogan sobre diferentes aspectos de la vida y se animan mutuamente.
A través de su asociación cultural, el movimiento organiza actos, exposiciones, espectáculos y conferencias de interés general. Desde el año 2000, se han organizado numerosas conferencias (interreligiosas en particular) que se han celebrado en nuestros centros budistas. En 2016, tuvo lugar una exposición y un simposio internacional sobre los sutras budistas en la UNESCO. La exposición atrajo a 7.000 visitantes. En diciembre de 2019, también se celebró en la UNESCO una exposición y un simposio sobre la educación en derechos humanos, con socios de diferentes confesiones, la UNESCO y representantes de la ONU.
Como personas que han elegido el camino de Buda, desarrollamos nuestro estado de vida a través de la fe, la práctica y el estudio y, simultáneamente, actuamos en la sociedad individual o colectivamente como ciudadanos comprometidos.

6. Sokka Gakai y el medio ambiente, qué posiciones?

Hay un principio importante en la filosofía budista: la inseparabilidad entre el ser y el entorno (en japonés, esho funi). Según este principio, el ser humano tiene una estrecha relación con el mundo de las relaciones humanas pero también con el entorno natural.
El ser humano y su entorno forman parte profundamente de la misma entidad llamada “vida” o naturaleza de Buda. No somos individualidades separadas de los demás, sino que vivimos en estrecha interrelación (interdependencia). Por lo tanto, crear sufrimiento a los seres vivos es dañarse a sí mismo.
El budismo de Nichiren explica que todos los seres vivos poseen inherentemente diez estados de vida. En cualquier momento, un ser humano pasa de un estado a otro. Puede estar en un estado de codicia en un momento dado (cuando tiene hambre, por ejemplo) y en un estado de alegría temporal después de haber satisfecho su necesidad. Un estímulo externo también puede desencadenar la ira, pero una hora después puede estar en un acto de compasión hacia un ser humano. Todo cambia a cada momento y el entorno es un reflejo del estado dominante de la persona.
Si el estado dominante de la mayoría de los seres humanos es la ira, el mundo está en guerra. Si es la codicia, los recursos desaparecen en beneficio de unos pocos. Si el estado dominante es el estado de Buda, el entorno se vuelve pacífico.
Como escribió Nichiren: “Si las mentes de los seres vivos son impuras, su tierra también es impura, pero si sus mentes son puras, su tierra es pura. No existe una tierra pura o impura en sí misma. La diferencia radica únicamente en el bien o el mal dentro de nuestras mentes.
Cambiar el corazón, o la mente, en profundidad, se convierte, por tanto, en el principal reto para un practicante budista. Esto es lo que llamamos la “revolución humana”.
La revolución humana consiste en cambiar nuestras vidas y las de la humanidad. Nuestro gran reto, creo, es transformar nuestra forma de pensar, en gran medida egocéntrica, en compasión por todos los seres vivos. Dedicar la vida, yendo más allá del ego, al desarrollo del “yo mayor” común a todos y actuar para eliminar el sufrimiento. Este esfuerzo y perseverancia es característico del Bodhisattva en el Budismo del Gran Vehículo e incluye a todo el planeta, es decir, a los seres humanos y su entorno.
Cada año, desde 1983, el 26 de enero, aniversario de la fundación de la Soka Gakkai Internacional, Daisaku Ikeda escribe una propuesta de paz en áreas como la educación, el desarme y el medio ambiente. Esta propuesta es enviada a diversas personalidades del mundo y a la ONU.
En estas propuestas y otros textos, el medio ambiente se aborda a menudo como un tema importante, ya en 1978. En un artículo titulado El problema del medio ambiente y el budismo, publicado por el Instituto de Filosofía Oriental en 1990, afirma
“La desertización visible del planeta corresponde precisamente a la desertización espiritual de la fuerza vital. La relación que el ser humano tiene con la naturaleza está íntimamente ligada a las relaciones interpersonales, así como a la relación del yo con su vida interior. El egoísmo de las personas cuyo “entorno interior” está contaminado y desolado se manifiesta invariablemente en la dominación, el despojo y la destrucción del entorno exterior”.
En una propuesta escrita sobre el desarrollo sostenible en 2002, pedía una Década de la Educación para el Desarrollo Sostenible de la ONU y afirmaba
“En el caso de los problemas medioambientales, que pueden ser tan vastos y complejos (…) la información y el conocimiento por sí solos pueden dejar a la gente preguntándose qué significa todo esto para ellos, sin saber exactamente qué medidas concretas pueden tomar. Para contrarrestar estos sentimientos de impotencia y desconexión, la educación debe fomentar la comprensión de la estrecha relación de los problemas medioambientales con nuestra vida cotidiana. La educación también debe inspirar la creencia de que cada uno de nosotros tiene el poder y la responsabilidad de efectuar un cambio positivo a escala mundial.

En su propuesta de paz de 2012 (Conferencia de Desarrollo Sostenible, Río+20), Daisaku Ikeda apoya la idea de que los seres humanos pueden ser los grandes actores del cambio positivo:
“Aunque los recursos físicos son limitados, el potencial humano es infinito, al igual que nuestra capacidad de crear valor. La verdadera importancia del concepto de desarrollo sostenible es (…) tomarlo en un sentido dinámico, para estimular el esfuerzo, competir, crear valores positivos y compartirlos con el mundo y las generaciones futuras.
En su ámbito cultural y humanístico, el movimiento Soka ha multiplicado las acciones medioambientales, las exposiciones y las conferencias en todo el mundo, basándose en la importancia de las acciones de un solo individuo.

7. Sokka Gakkai, un movimiento de influencia?

De hecho, la Soka Gakkai es influyente, ya que cuenta con 12 millones de practicantes en 192 países, incluidos 8 millones en Japón. Una fuerza común así, basada en la determinación de crear un mundo pacífico, está destinada a tener un impacto.
Tomando la cuestión desde una perspectiva espiritual, el budismo nos dice que los seres vivos tienen intrínsecamente un conjunto de estados vitales comunes (véase más arriba). El sufrimiento, la codicia, la animalidad, la ira, etc., pero también la compasión y el estado de Buda, que representa la fuerza vital, la sabiduría y la compasión. Un gran número de seres humanos que expresan su naturaleza de Buda tiene una profunda influencia en la sociedad al orientarla hacia la creación de valores y el respeto a la dignidad de la vida.
El movimiento también es influyente a través de sus acciones y las de su presidente, Daisaku Ikeda, especialmente en lo que respecta a la abolición de las armas nucleares y el medio ambiente. Durante décadas, Daisaku Ikeda ha iniciado y continuado diálogos con destacados intelectuales y representantes religiosos para encontrar soluciones a los problemas de nuestro tiempo.

8. Creo que hay varios budismos, cuál es la relación de la Soka Gakkai con otras corrientes budistas?

Cuando decimos “budismo”, en realidad hay budismos. El Buda histórico Shakyamuni, que vivió 6 siglos antes de Cristo, enseñó de 30 a 80 años, para que todos los seres humanos pudieran alcanzar el mismo estado de felicidad absoluta que él. Su objetivo era eliminar el sufrimiento asociado al nacimiento, la enfermedad, la vejez y la muerte, desarrollando un gran estado de vida que superara las causas de sufrimiento asociadas a la condición humana.
Comenzó a predicar, adaptándose a las diferentes personas que encontraba, y creó a su alrededor un grupo de discípulos que se convirtieron en la Sangha: monjes, mujeres y hombres que compartían sus enseñanzas.
A la edad de 72 años, y durante ocho, impartió una nueva enseñanza, predicando que todas las enseñanzas impartidas hasta entonces eran provisionales y sólo pretendían preparar la enseñanza esencial. Todos los seres vivos tienen una naturaleza de Buda inherente y, por tanto, todos los seres humanos, sin distinción, son iguales. Explicó que él no había alcanzado el estado de Buda en esta vida, sino que en realidad era Buda desde toda la eternidad, que había despertado a la ley que rige todas las cosas en el universo y que todos pueden experimentar la felicidad absoluta característica del estado de Buda. Por esta razón, no hay varias enseñanzas o prácticas sino un solo “Vehículo Único” que consiste en basarse en la ley última del universo, respetarla, saludarla, recitarla y transmitirla para el despertar de todos.
Esta enseñanza era oral. Tras su muerte, sus grandes discípulos se reunieron en un consejo para recoger fielmente las enseñanzas de su maestro. Más tarde, tras varios concilios, las enseñanzas se plasmaron por escrito en documentos llamados sutras.
Mucho más tarde, se produjeron disensiones dentro de la Sangha (comunidad budista) y la enseñanza se dividió en dos corrientes principales, la Theravada (Hinayana o “Pequeño Vehículo”) y la Mahayana (Gran Vehículo).
La Theravada restablece la vida y las enseñanzas de Buda al pie de la letra (el budismo de los antiguos) y se ha extendido por todo el sudeste asiático. El Mahayana hace hincapié en la intención, la mente de Buda, por encima de la letra, que es permitir a los seres humanos alcanzar la Budeidad sin cambiar su apariencia en esta vida. Para los budistas Theravada, podemos alcanzar un gran estado de vida cercano a la Budeidad o la propia Budeidad después de muchas vidas. En el Mahayana, y principalmente en el budismo Nichiren, se puede alcanzar la Budeidad en esta vida sin cambiar de apariencia practicando el camino del Bodhisattva.
La multitud de escuelas se debe a que, durante la transmisión “geográfica”, la enseñanza cambió, localmente (en la India) y luego trasladándose a China, Corea y Japón o extendiéndose al sudeste asiático o al norte hasta Nepal y el Tíbet. En cada periodo, el budismo se adaptó a las culturas locales.
Básicamente, el objetivo de todas las escuelas es que todos puedan experimentar la felicidad. Simplemente, aparecieron diferentes maestros que interpretaron la enseñanza de Buda y se establecieron diferentes prácticas. En el Sutra del Loto, la enseñanza seguida por Nichiren, y antes de él Tiantai y Dengyo en China, se incluyen todas las prácticas. Según esta corriente del budismo, es tradicional decir que existen las enseñanzas anteriores al Sutra del Loto (provisionales) y que este último es la enseñanza definitiva predicada por el Buda en el último período de su vida.
En este sentido, el budismo del Sutra del Loto es inclusivo y no exclusivo. Toda la enseñanza de Buda desde el principio está contenida en el “Vehículo Único”.
Por supuesto, esta es nuestra creencia como practicantes de este Sutra. Otras escuelas, basadas en otros sutras, lo entienden de manera diferente. Pero lo importante es el hecho de que todos somos discípulos de Buda y estamos motivados por la compasión hacia todos los seres vivos. A pesar de nuestras diferencias de doctrina o práctica, todos participamos en la felicidad de la sociedad.

9. Cuáles son los signos externos que caracterizan este movimiento?

A diferencia de otras escuelas budistas (incluida aquella de la que surgió originalmente la Soka Gakkai) y de las corrientes religiosas institucionalizadas, la Soka Gakkai se diferencia en que no hay un clero “con túnica”. Tenemos un maestro budista que transmite las enseñanzas, así como ancianos en la fe, pero no hay jerarquía. Las ceremonias religiosas (bodas, funerales, votos de compromiso) son dirigidas por ministros laicos.
Puede parecer paradójico hablar de laicos cuando se practica una religión, pero este término debe tomarse en el sentido de la ausencia de un cargo religioso permanente. Cada creyente tiene una relación directa con su objeto de culto y una relación en su corazón con aquel que ha elegido como su maestro espiritual para vivir la enseñanza. La salvación no proviene de un intermediario, sino del propio compromiso de desarrollar una fe autónoma. No hay ningún creyente superior a otro, sólo compañeros que comparten la misma creencia con su maestro espiritual.
Por otra parte, al contrario de lo que se podría pensar del budismo como una filosofía o religión aislada del mundo, recluida en los templos y meditando, los creyentes de nuestro movimiento son ciudadanos comprometidos en la sociedad como todos los demás. Por lo tanto, la Soka Gakkai es caracterizada por los sociólogos como “budismo comprometido”.
En mi caso, soy profundamente espiritual y profundamente secular. La práctica de la fe es personal para mí y trato de actuar en la sociedad como un buen ciudadano que respeta todas las opiniones. La religión en el siglo XXI puede ser realmente “laica”. Es una reunión de personas que comparten una fe religiosa de forma autónoma, con un maestro, su igual, sin estar bajo la autoridad religiosa de un clero.

10. Está la Soka Gakkai involucrada en el trabajo humanitario?

Como se mencionó anteriormente, la SGI actúa en el espíritu del respeto a la dignidad de la vida y concretamente para el establecimiento de la paz en el mundo. La paz no es simplemente la ausencia de conflictos armados, sino un proceso de transformación de las tendencias destructivas presentes en los seres humanos en energías positivas para la creación de valores.
Con este espíritu, las organizaciones de la SGI de diferentes países del mundo emprenden acciones concretas en sus propios contextos.
La SGI, por ejemplo, está reconocida como ONG en el seno de las Naciones Unidas desde 1983 y desde entonces ha apoyado :
• el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR)
•la Organización para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO)
•el Consejo Económico y Social de las Naciones Unidas (ECOSOC)
•el Departamento de Información Pública de las Naciones Unidas (UNDPI)

También participó en las Cumbres de la Tierra de 1992 y 2002.
La SGI recibió el Premio de la Paz en 1983 y el Premio Humanitario del ACNUR en 1989.
En cada país, los profesionales toman iniciativas. Por ejemplo, la recaudación de fondos para los refugiados asiáticos y africanos en 1973, las campañas para Vietnam y África Occidental. El dinero recaudado se entregó al ACNUR y a otros organismos de la ONU para comprar material médico y alimentos, y para contribuir a los programas educativos de los países y regiones en cuestión.
Hay que destacar un punto importante. Por supuesto, la SGI contribuye a las acciones humanitarias, pero ésta no es fundamentalmente su función. La misión que se ha dado a sí misma es el despertar de los seres humanos y su transformación, como hemos visto. Actúa, sobre la base de los valores y la práctica del budismo, para que cada ser humano transforme su corazón y actúe en la sociedad de manera autónoma. La SGI realiza acciones en su nombre, pero principalmente son los practicantes los verdaderos actores del cambio de la sociedad por sus actos y sus comportamientos en su esfera inmediata: familia, trabajo, barrio, asociaciones, etc.

11. Qué son los proyectos Soka?

Los proyectos están contenidos en las respuestas anteriores. No dejaremos de actuar en nuestro entorno local para ser buenos ciudadanos animados por el espíritu del bodhisattva. Seguiremos, todos y cada uno de nosotros, haciendo nuestra revolución humana para experimentar la felicidad absoluta y así influir positivamente en nuestro entorno. No tenemos previsto que todo el mundo practique el budismo. Nuestra única determinación es: ¿cómo aliviar a los seres humanos que sufren?
Personalmente, soy el único que practica el camino budista en mi familia y no pretendo convertir a mi familia. Pero estoy convencido de que si mi estado de Buda es dominante, mi familia puede estar serena. Por supuesto, espero que un día todos despierten al diamante que llevan dentro… pero cada uno a lo suyo.
Cada país es autónomo y organiza eventos al servicio de la paz, exposiciones, conferencias o acciones culturales. No hay acciones colectivas internacionales organizadas por la Soka Gakkai.
En Francia, desde el año 2000, hemos organizado conferencias y exposiciones. Estamos muy implicados en el ámbito interconfesional. En 2016 organizamos una gran exposición en la UNESCO sobre los “Escritos Budistas” que fue un gran éxito (7000 visitantes en 10 días) así como una gran conferencia con especialistas sobre el Sutra del Loto. Esta exposición se presentó a continuación en Rennes y Marsella y está prevista para Lyon en 2020.
En diciembre de 2019, en colaboración con otras asociaciones, representantes de la UNESCO, de la ONU y de los países miembros, organizamos una exposición y un coloquio sobre la “educación en derechos humanos”, un proyecto lanzado en 2005 por la ONU.

12. Internet, y especialmente la web 2.0, está cambiando las reglas del juego en materia de comunicación. Cómo se gestiona esta revolución?

A los 55 años, un gran grupo francés me confió la creación y la dirección de una universidad de empresa privada. En aquel momento, expliqué a grupos de directivos que la razón de ser de un directivo era gestionar y anticipar el cambio. Cuando yo era joven, uno entraba en una empresa y a veces se quedaba allí toda la vida. Ahora el cambio es permanente. Hay que adaptarse a cada momento. Y la comunicación es esencial, aunque desgraciadamente a veces se utilice mal.
En el movimiento Soka, los jóvenes están muy comprometidos y ahora viven en el mundo de la inteligencia artificial. Comunicar las ideas y pasar a la acción a través de las nuevas formas de comunicación es una necesidad. En la SGI, utilizamos todos los medios de comunicación: redes sociales, sitios web, etc. El mundo está atravesado por fuerzas de cambio.
El mundo está atravesado por fuerzas de destrucción y construcción, por altruismo y egoísmo, etc. No debemos dar paso a lo que degrada al ser humano y va en contra del respeto a la dignidad de la vida. Es importante contrarrestarlo con mensajes que valoren la humanidad.
No todo lo que es tecnología es bueno o malo en sí mismo, depende de nosotros.
El ser humano ha desarrollado grandes medios técnicos y gracias a ello hemos hecho inmensos progresos, aunque sólo sea en el campo de la salud, por ejemplo. El problema no es la tecnología o la web, son sólo herramientas, sino: ¿quién las utiliza y cuáles son las motivaciones?
Como hemos comentado antes, ya sea la tecnología, la política, la cultura o la economía, hasta que los seres humanos no muestren sabiduría y compasión, nos iremos al garete.
Así que, como budistas comprometidos con la sociedad, utilizamos las redes sociales e internet en todos los países en los que estamos presentes para comunicarnos entre nosotros y dar a conocer nuestras ideas humanistas para la paz.
En Francia, tenemos una página web oficial en la que cualquiera puede encontrar respuestas a las preguntas sobre nuestro movimiento. Es importante tener un sitio web oficial porque si bien es cierto que cada uno puede crear su propio sitio web, no podemos garantizar la fiabilidad de los textos que allí se presentan.

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